Con una extensión de 57 hectáreas y un diseño urbano inspirado en la estructura de los campamentos romanos, la Necrópolis de Cristóbal Colón se consolida como uno de los cementerios monumentales más importantes del mundo y una parada fundamental para entender el patrimonio histórico y cultural de la capital cubana.

El recinto destaca tanto por su valor arquitectónico y sus esculturas en mármol como por las leyendas y figuras históricas que alberga. Entre sus puntos de mayor devoción popular se encuentra la tumba de Amelia Goyri de la Hoz, conocida como «La Milagrosa», sitio al que acuden diariamente miles de visitantes tras la arraigada tradición oral sobre su fallecimiento en 1901.

Dentro del patrimonio histórico que resguarda el camposanto se encuentran también:

El sepulcro de su diseñador: El arquitecto Calixto de Loira, autor del proyecto, falleció antes de concluir la construcción y fue la primera persona enterrada en el recinto.

Tumbas de personajes ilustres: Reposan en el lugar los restos del excampeón mundial de ajedrez José Raúl Capablanca, el líder independentista Máximo Gómez y el político Eduardo Chibás.

Monumentos y esculturas icónicas: Destacan el Monumento a los Bomberos —erigido tras el incendio del almacén Isasi en 1890— y la popular «Tumba del Dominó».

Por su riqueza artística y valor testimonial, la necrópolis constituye un espacio vivo donde convergen el arte, la arquitectura y las tradiciones que narran la memoria de la isla.

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